Cada año, entre los meses de julio y septiembre, los campos de Cañete se visten de actividad con el inicio de la poda de la vid, un proceso clave dentro del ciclo agrícola de la uva. Esta labor, que combina tradición con conocimiento técnico, marca el inicio de una nueva campaña vitivinícola en una de las provincias más reconocidas del Perú por la calidad de su producción.



¿Por qué es importante la poda?
La poda es el primer paso que asegura el rendimiento y la calidad de la uva. A través de ella, el viticultor regula el crecimiento de la planta, controla su producción y garantiza que la vid reciba la energía necesaria para desarrollar racimos saludables y de buen tamaño. En otras palabras, es una cirugía agrícola que equilibra la vida de la planta entre sus hojas, sarmientos y frutos.
En Cañete, esta práctica no solo es una técnica agrícola, sino también una costumbre heredada de generaciones de productores que han perfeccionado el arte de manejar la vid, tanto para la producción de uva de mesa como para la vinificación y el pisco.


El proceso de la poda
El procedimiento comienza con la selección de los sarmientos que se van a conservar y los que deben eliminarse. Existen dos tipos principales de poda que se aplican en Cañete:
- Poda de formación: Se realiza en los primeros años de la planta para darle una estructura firme y adecuada, permitiendo un manejo más fácil de la vid en el futuro.
- Poda de producción: Se lleva a cabo en plantas ya formadas y busca regular la cantidad de brotes que darán racimos. El agricultor corta los sarmientos de la campaña anterior, dejando yemas estratégicamente seleccionadas que serán las encargadas de generar nuevos brotes y frutos.
Las herramientas utilizadas —tijeras de poda manuales o eléctricas— deben estar bien afiladas y desinfectadas para evitar enfermedades en la planta.


Beneficios de una buena poda
- Mejora la calidad de la uva: al concentrar la energía de la planta en menos racimos, estos crecen más uniformes y con mejor sabor.
- Previene enfermedades: al eliminar ramas innecesarias, se facilita la circulación del aire y la entrada de luz solar.
- Facilita el manejo agrícola: una vid bien podada es más fácil de regar, fumigar y cosechar.


La poda en el contexto de Cañete
En Cañete, la poda no solo representa un trabajo técnico, sino también un ritual agrícola. Muchos agricultores aprovechan esta temporada para organizar mingas familiares o contratar cuadrillas de podadores experimentados. El trabajo es intenso, pues cada hectárea de viñedo requiere cientos de cortes precisos que definirán la producción de todo un año.
Además, este proceso marca el inicio de la cadena productiva que dará como resultado no solo uvas frescas, sino también vinos y piscos cañetanos, reconocidos dentro y fuera del país por su calidad.


Mirando al futuro
En los últimos años, la modernización de los viñedos ha introducido nuevas técnicas de poda asistida con maquinaria eléctrica e incluso con drones de monitoreo que permiten evaluar el estado de la planta. Sin embargo, el conocimiento y la destreza de los agricultores cañetanos sigue siendo el corazón de esta labor.
La poda de la uva en Cañete es, en esencia, un símbolo de renovación: cada corte es una apuesta por el futuro de la cosecha, por el sabor de la fruta y por el prestigio vitivinícola de la provincia.







